Coronavirus y COVID-19. Medidas de protección

Coronavirus y COVID-19. Medidas de protección

A estas alturas todo el mundo sabe que la pandemia por el coronavirus COVID-19 se generó en la ciudad de Wuhan, en China, en noviembre del año pasado, seguramente por la mutación natural de un virus que afectaba sólo a animales. Pero no ha sido hasta principios del 2020 que el virus ha llegado a Europa para expandirse y crear el caos sanitario, económico y social que vivimos actualmente.

En estado de alarma sanitaria en España y confinamiento en muchos países a nivel mundial, tenemos por delante tiempos de incertidumbre que vivir semejantes a los que se viven en las guerras o catástrofes medioambientales, hasta que la vacuna llegue por lo menos para la población más vulnerable. El confinamiento y las medidas de protección son métodos que nos aseguran que no vamos a seguir contagiándonos a ritmo elevado, y por tanto, no vamos a superar la capacidad de nuestra atención sanitaria, en otras palabras, así se puede asegurar que todos los pacientes van a ser atendidos del mejor modo para que superen la enfermedad.

Pero lo que todos nos preguntamos es: ¿Y esto hasta cuándo? Hay un único modo de salir de esta situación, y es que toda la población (o la gran mayoría) esté inmunizada frente al virus, de modo que no haya más contagios. Esto puede pasar de dos modos: la población pasa la enfermedad y queda inmunizada, o la población se vacuna y queda inmunizada. Mientras que la vacuna sale al mercado (proceso que está cada vez más cerca) y se comercializa para vacunar masivamente a toda la población (comenzando con los grupos de riesgo), sólo con el confinamiento y con las medidas de protección (que a estas alturas todos conocemos: distanciamiento, higiene de manos y mascarilla) se permitirá que controlemos y ralenticemos el ritmo de penetración del virus en la población, en vistas, sobre todo, a intentar proteger a los grupos de riesgo.

Pero ¿cómo protegernos durante el confinamiento y entre confinamientos?

1. CON MASCARILLAS: Se ha dicho durante la primera fase de expansión de la enfermedad que el virus no estaba en el aire, y que, por tanto, era inútil llevar mascarilla para protegernos de inhalarlo. Sin embargo, se ha demostrado que el virus permanece en el aire más tiempo de lo que se creía, por lo que el contagio vía aérea puede ser importante. El virus está en las secreciones (saliva, mocos, orina, heces, lágrimas) de las personas que lo portan, bien tengan síntomas (tos, diarrea, disnea, fiebre, mialgias, pérdida de olfato) o no los tengan (las persona que pasan la enfermedad pueden seguir excretando el virus 14 días después de haber superado los síntomas, por haber reservorios internos, como el intestino). Con una mascarilla reglamentada tipo KN95, FFP2 ó FFP3, impedimos respirar al virus que está en el aire, y nos sirve también de protección en los casos en que, saltándonos la distancia de separación de 1,5 m, un infectado nos tosa o nos hable suficientemente cerca. Aunque algo protegen, no vale cualquier mascarilla (una mascarilla de tela o de uso no sanitario supone cierta barrera pero no garantiza la mayor protección frente al contagio) porque no impiden que respiramos el virus y además nos dará una falsa sensación de seguridad. Puedes ver las mascarillas disponibles en el siguiente enlace:
MASCARILLAS

2. HIGIENE DE MANOS: La higiene de manos salva vidas. La OMS tiene un día de la higiene de manos, por lo que se puede ver la gran importancia que tiene en la prevención de enfermedades y en esta no iba a ser menos. Siempre antes de tocarte la cara, las mucosas (ojos, nariz, boca) debes lavarte o higienizarte las manos. Sabemos que los objetos actúan de fómite, por lo que al tocar algo que tenga el virus depositado, si luego te tocas la cara, estás abriéndole la puerta al virus. El uso de guantes está desaconsejado si no los higienizas al igual que las manos. Puedes ver nuestros guantes y geles desinfectantes de manos en el siguiente enlace:
GELES DESINFECTANTES
GUANTES

3. CON DESINFECTANTES: Desinfectar y limpiar es importante para intentar reducir la transmisión del virus. Se pueden pulverizar las suelas de los zapatos con solución al 2% de lejía (es decir 20 ml de lejía por cada 980 ml de agua). Existe una lejía para limpieza de frutas y verduras que tenemos a la venta (es importante que después se haga un profundo aclarado). Puedes ver nuestros productos para desinfección en el siguiente enlace:
DESINFECTANTES

El virus estará con nosotros un tiempo, un paréntesis en nuestra vida, y supone un inconveniente, un fiasco. Pero lo importante es que sea solo eso, y no se convierta en un ingreso hospitalario propio o de alguien cercano. Debemos cuidarnos y cuidar de los nuestros. Es el momento de ser responsables.

Publicado el 05/04/2020 por A. Munuera Parafarmacia Online Campoamor 0 738
Etiqueta: coronavirus, covid-19

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